Queremos un México más justo y equitativo; Abel Pérez Zamorano
Toluca, Estado de México.- El 3 de abril de 2025, la presidenta de la república Claudia Sheinbaum Pardo presentó 18 programas y acciones del Plan México para fortalecer la economía y el bienestar. Dicho plan tiene el objetivo de fortalecer el mercado interno y el salario; aumentar la soberanía alimentaria y energética; incrementar la producción nacional; disminuir importaciones de países con los que no se tiene tratado y fortalecer los Programas para el Bienestar.
Las metas que se propone alcanzar para 2030 el llamado Plan México son: estar en el top 10 de economías; elevar la proporción de inversión respecto al PIB; crear 1.5 millones de empleos; producir en México en sectores estratégicos el 50% de la proveeduría y el consumo nacional; Crecer 15% de contenido nacional en cadenas globales de valor en los sectores: automotriz, aeroespacial, electrónico, semiconductores, farmacéutico, químico, entre otros; 50% de compras públicas serán de producción nacional; producir vacunas en México; reducir el tiempo para concretar una inversión de 2.6 a 1 año; formación continua de 150 mil profesionistas y técnicos anuales alineada a sectores estratégicos; promover inversiones con prácticas de sostenibilidad ambiental; ofrecer acceso a financiamiento a 30% de PYMES; ser uno de los cinco países más visitados a nivel mundial y disminuir la pobreza y la desigualdad.
Dentro de los programas y acciones del Plan México. Fortaleciendo la Economía y el Bienestar, presentadas por la presidenta, se encuentran, entre otras:
Ampliar la autosuficiencia alimentaria y energética; acelerar la construcción de vivienda y créditos; fortalecer y ampliar la fabricación nacional para el mercado interno de la industria textil, del calzado, de muebles, de acero y aluminio, semiconductores, paneles fotovoltaicos, baterías, industria creativa, entre otros; aumentar la producción nacional de la industria farmacéutica y de equipos médicos; aumentar la producción de la industria petroquímica y fertilizantes en México; crear al menos 100 mil nuevos empleos; mayor inversión para investigación científica y tecnológica, así como simplificación de tiempos para registros de patentes; renovar permanentemente el Paquete Contra la Inflación y la Carestía de la Canasta Básica (PACIC); mantener el aumento del salario mínimo hasta llegar a 2.5 canastas básicas y Garantizar y ampliar todos los Programas de Bienestar.
En mayo de 2026, el Gobierno de la República presentó una actualización del Plan en la que se proponen medidas para acelerar la inversión privada: “En un entorno económico global marcado por la relocalización de cadenas de suministro y la revisión de tratados comerciales, la mandataria dijo que el camino para incentivar las inversiones en México requiere de medidas concretas, las cuales acordó con el sector empresarial y los observadores internacionales.
La mandataria firmó este lunes decretos encabezados por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) con la finalidad de acelerar la autorización de inversiones dirigidas a polos de bienestar. La promesa es que inversiones con un valor superior a 2,000 millones de pesos serán autorizados en menos de 30 días”, (El Economista, 4 de mayo de 2026).
Sin embargo, diversas organizaciones y analistas han realizado algunas inconsistencias del Plan, que impedirían la obtención de las metas que se propone.
Por ejemplo, para Carlos Hurtado López, economista mexicano con licenciatura del ITAM y doctorado en economía de la Universidad de Chicago, esas incongruencias consisten: “Primero, no se centra en las causas de fondo del magro crecimiento económico, principalmente estructurales, aunque sí busca fortalecer capacidades públicas en áreas deficientes como energía, agua, transporte, formación de capital humano y tramitología; segundo, el plan es incongruente con las acciones de la política pública. Aun aceptando la política intervencionista, para que la inversión crezca como se plantea se necesita seguridad jurídica, transparencia y piso parejo en la regulación; tercero, el plan no considera los riesgos evidentes en el corto plazo por la apremiante situación de las finanzas públicas y la desaceleración de la economía y, por último, el énfasis en las mipymes es bienvenido, pero debe centrarse en su formalización y crecimiento a fin de superar su escasa productividad” (El Economista 21 enero de 2025).
En ese contexto, Abel Pérez Zamorano, doctor en Economía y dirigente del Movimiento Antorchista en el Estado de México, señaló que en cada sexenio se presentan proyectos que corresponden a la visión de país que los partidos en turno desean; sin embargo, para Antorcha, la importancia de cambiar el país entero es vital para las clases trabajadoras: “o cambiamos todo el país o estaremos trazando rayas en el agua, arando en el mar. Necesitamos pensar en un país nuevo, hay que levantar más la vista, hay que ver más lejos, el país que tenemos es un país en ruinas, en crisis, que muchos no lo quieren aceptar, los que tienen el poder o lo han tenido”. Señaló.
Realizó una caracterización del país y señaló la tarea de quienes han decidido conjuntar sus esfuerzos en esta organización política y señaló las vías para la solución definitiva al problema que los planes gubernamentales no podrán alcanzar mientras el país se mantenga dentro del capitalismo: “Nosotros decimos que México es un país en desgracia; la tarea de los antorchistas es sacarlo de esa desgracia. Como suele decirse, un mundo mejor es posible. El gran problema, es que hay dificultades complejas que no entran dentro de todos los sencillos. Son los problemas que tienen que ver con el sistema, Esa no las resuelve cualquiera; ni las puede resolver ni siquiera un gobernador, ni un presidente municipal; hay cosas que van más allá del poder de un gobernador o de un presidente. Precisamente esas cosas son el gran reto de Antorcha.
“El presupuesto actual se aplica dándole privilegio a los grandes empresarios; hay que tener una fuerza nacional para hacer mayoría en la Cámara de Diputados y distribuir el presupuesto de la nación privilegiando a los sectores más desprotegidos de la sociedad, a los que menos tienen; tenemos que gobernar para que los impuestos se apliquen con justicia, de otra manera, nadie lo va a hacer.
“¿Qué país queremos los Antorchistas? Un país que tenga un régimen fiscal justo. Antorcha propone un régimen fiscal progresivo, que pague más el que más tenga, menos el que menos tenga y el que no tenga nada, que no pague nada. Antorcha quiere un país donde la riqueza se distribuya con justicia, de manera equitativa, queremos un país con trabajo bien remunerado para todos, eso queremos”.
El dirigente social, enfatizó en la necesidad de formar una fuerza capaz distribuir la riqueza en beneficio de quienes más lo necesitan y llamó a sumarse a la lucha para poder lograrlo: “tener la razón no basta, no es suficiente, necesitamos tener la fuerza; el día que la razón se una con la fuerza, vamos a poder cambiar el país, sin la fuerza no podemos ir muy lejos, y la fuerza la proporciona la masa, la gente. Los ricachones de México no van a dejar que se reparta la riqueza, necesitamos imponernos formando esa fuerza con millones de personas conscientes”.





















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