Metepec: millones en seguridad, pero la opacidad de Fernando Flores deja a la ciudadanía en la indefensión
- Mónica Valdés
- 5 sept
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En Metepec, la seguridad es una bomba de tiempo. A pesar de que los presupuestos federales, estatales y municipales han destinado cifras millonarias a este rubro en 2024 y 2025, los ciudadanos siguen padeciendo robos, asaltos y violencia cotidiana. Nadie sabe con certeza dónde están los recursos en “el municipio más seguro del Estado de México y del país”, según el alcalde Fernando Flores Fernández.

Bajo el mando Flores Fernández, el municipio recibió en 2024 un presupuesto municipal para seguridad de 140 millones de pesos, según informes oficiales. Sin embargo, hasta el segundo trimestre de ese año solo se habían ejercido 26.8 millones, lo que dejó dudas inmediatas sobre la capacidad, o voluntad, del gobierno local para aplicar los recursos.
Para 2025, el presupuesto municipal aprobado cayó a 112 millones de pesos, con un supuesto refuerzo de 12 millones adicionales. Aun así, la cifra es inferior a la de 2024, lo que contradice el discurso de un gobierno que asegura “apostar por la seguridad” cuando en realidad parece recortar recursos.
La opacidad se agrava si se suman los fondos federales. En 2024, Metepec recibió apenas 1.27 millones de pesos del FOFISP para equipamiento y capacitación policial. En 2025, aunque el Estado de México captó más de 125 millones de pesos de ese mismo fondo, no existe información pública que precise cuánto llegó realmente al municipio.
Algo similar ocurre con el FASP. En 2025, el Estado de México recibió 658 millones de pesos, de los cuales el 20% debía destinarse a los municipios (unos 133 millones). Pero al revisar la información disponible, no hay rastro del desglose que indique cuánto le tocó a Metepec.
A esto se suma el FORTAMUN, que obliga a los municipios a dedicar al menos el 20% de sus recursos a seguridad. En 2025, Fernando Flores anunció con bombo y platillo un aumento salarial del 20% a los policías municipales, supuestamente financiado con este fondo. Sin embargo, varios elementos han denunciado que dicho incremento no se reflejó en sus nóminas completas.
Lo escandaloso es que, mientras los alegres discursos del alcalde hablan de fortalecimiento de los policías, estos siguen trabajando con chalecos antibalas caducos, patrullas inactivas y radios de comunicación defectuosos. Los millones no se traducen en mejores condiciones para quienes arriesgan la vida en las calles.
Vecinos de varias colonias, entre ellas San Jerónimo Chicahualco, La Michoacana y San Salvador Tizatlali aseguran que los delitos no han disminuido. Los robos a casa habitación, cristalazos a vehículos y asaltos en transporte público se mantienen, pese a los recursos que teóricamente se han invertido.
Con más de 140 millones presupuestados en 2024 y 112 millones en 2025, la percepción de inseguridad en Metepec no cambia. Hay una absoluta falta de transparencia. Los informes oficiales solo muestran cifras globales, sin contratos, proveedores ni auditorías accesibles.
Organizaciones civiles han presentado solicitudes de información para conocer el destino exacto de los fondos, pero la respuesta del ayuntamiento ha sido evasiva. El gobierno de Fernando Flores parece empeñado en esconder más de lo que aclara.
Incluso, regidores han cuestionado el manejo discrecional de los recursos. El problema, señalan, es que gran parte del dinero etiquetado para seguridad termina en rubros ambiguos como “imagen institucional” y “campañas preventivas”, más vinculadas a la propaganda política y personal que a la protección ciudadana.
El caso de las patrullas es paradigmático. En actos oficiales se presentaron unidades nuevas, pero varias de ellas quedaron estacionadas en talleres, sin circular de manera constante. Lo que debería ser inversión en movilidad policial se convierte en exhibición mediática.
En ejercicios anteriores al 2024, el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) detectó inconsistencias en la aplicación de fondos federales y estatales en distintos municipios, incluido Metepec. En este contexto, avanzan los procesos de revisión.
Mientras tanto, los ciudadanos se sienten abandonados. La delincuencia gana terreno, las denuncias aumentan, y el ayuntamiento se refugia en conferencias de prensa triunfalistas, donde se repiten frases sobre “redoblar esfuerzos” sin explicar dónde están los millones invertidos.
La realidad es contundente: si se suman los presupuestos federal, estatal y municipal, Metepec debería haber contado con más de 150 millones de pesos en 2024 y cifras similares en 2025 para reforzar la seguridad. Sin embargo, el municipio sigue en penumbras.
La contradicción entre los recursos anunciados y los resultados visibles alimenta sospechas de desvío o malversación. Para los expertos en transparencia, la falta de un desglose claro es la primera señal de irregularidades. Para los ciudadanos, es simplemente la confirmación de que no hay seguridad.
Fernando Flores ha presumido un Metepec seguro, próspero y en paz. Pero la paz pretende comprarla con discursos vacíos y cifras maquilladas. La seguridad se construye con transparencia, con policías equipados y con estrategias claras que hasta ahora brillan por su ausencia.
Lo verdaderamente escandaloso no es solo que la inseguridad siga golpeando al municipio, sino que los millones destinados a combatirla se pierdan en un laberinto de opacidad, discrecionalidad y propaganda política. Metepec merece seguridad, pero lo que ofrece Fernando Flores es un espejismo costoso y peligroso. un periodo de transición en el que se pondrá a prueba el modelo.


























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